Crónica de una tragedia anunciada

lutoHoy, me sorprendió una noticia terrible. Un accidente aéreo en Brasil se cobró la vida de cientos de personas. Las circunstancias, similares a las del accidente del avión de LAPA en Aeroparque, Ciudad de Buenos Aires.
Entre las mayores similitudes encontramos la ubicación del aeropuerto. En el caso de San Pablo, la situación es aún peor que en Aeroparque, ya que el aeropuerto está totalmente rodeado de casas y edificios, obligando a los pilotos a realizar complejas maniobras de aproximación con descensos en virtual “picada” para evitar golpear a los edificios.
Hace poco algo más de un mes, tuve la oportunidad de visitar San Pablo y el hotel donde me hospedaba se ubicaba exactamente en la ruta de descenso de algunas rutas aéreas. Debo reconocer que la primera vez que un avión, del estilo del Airbus A320, se deslizó por sobre la azotea, tuve durante largos minutos un nudo en la garganta. Me cuesta mucho calcular la distancia. Alguien me dijo que pasan a no más de cincuenta metros de los techos. No lo creí posible, aunque sea la distancia que sea, me pareció demencial.
Luego desde la autopista (circunvalación) comprobé cómo los aviones casi rozaban los cables sobre la autopista. EL conductor del auto, en ese momento me comentó que el aeropuerto manejaba un avión cada dos minutos. Un tráfico considerable, para esa peligrosa ubicación.
Lo más grave, es que no fue la primera vez que ocurría. Hace unos años, un avión se estrelló a poco de despegar de ese mismo aeropuerto, impactando en una zona residencial.
La gente sabía que el aeropuerto era un riesgo en potencia. Las autoridades lo sabían.
“Queda cerca”, “Es cómodo” eran las principales razones a favor de mantenerlo.
Que lástima que la vida de las personas no haya sido considerada en la decisión.
La situación que envuelve la seguridad aérea de Brasil, no se diferencia mucho de Argentina. Con aeropuertos deficientes, radares faltantes y controles que resultan casi chistosos; me pregunto si el riego aquí no es mucho mayor. No nos olvidemos que el tráfico aéreo que tiene la argentina, no es ni comparable con el de Brasil.
Lo que me deja una preocupante conclusión: “Sólo hemos tenido suerte”. Y la suerte no es algo que dure para siempre si no se la ayuda. En cuanto a la ayuda que necesita la suerte, es simple. Desiciones basadas en la razón, en el análisis, en lo correcto.
Es estúpido que tengan que ocurrir tragedias como ésta para abrirnos los ojos y sacudirnos lo suficiente como para que el efecto nos dure unos pocos meses. No mucho más. Nuestros gobernantes (y nosotros mismos) tienen (tenemos) la memoria muy corta.
El accidente de LAPA fue olvidado (en lo que a acciones se refiere), aún cuando Enrique Piñeiro se ha convertido en una especia de Karma para las autoridades de Aviación, quienes no hacen otra cosa que esconder la cabeza bajo la arena, fieles al estilo “K”.
Dejemos de llorar por las víctimas que vendrán. Sólo lloremos las pasadas y detengamos esta barbarie.
Hagamos de este país y de Sudamérica un lugar dónde no sea una ruleta rusa tomar un avión.

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1 comentario

Archivado bajo Internacional, Nacional

Una respuesta a “Crónica de una tragedia anunciada

  1. Si bien coincido en absolutamente todo lo que decis, me gustaria agregar que por favor tampoco cerremos los ojos a la enorme cantidad de muertes por accidentes de transito en las rutas, que ya se han tranformado en moneda corriente y dejan de ser noticia. A donde va a parar la plata de los peajes? seguramente no al mejoramiento de las rutas.

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