¿Dónde está la Cris-is?

En la alborada del fin de semana largo, el Gobierno se encargó de decirnos a los simples mortales que no había crisis de ningún tipo en Argentina. Que no había un problema social, que no faltarían alimentos ni combustible. En fin, “que no pasaba nada raro”.
Yo le hice caso, claro, porque es el (o la) Presidente. Controlé mi medidor de combustible. Tres cuartos de tanque. Con más de medio tanque y ningún largo recorrido que realizar no me preocupé, estaba en condiciones de superar cualquier pseudo-crisis que se desarrollara en nuestro país.
Ya el sábado, mientras seguía por televisión los hechos ocurridos en algunas rutas de nuestro país y luego de escuchar atónito la “respuesta oficial” entregada en conjunto por los “Hermanos Fernández”, comencé a preocuparme. Ni siquiera voy a comentar lo dicho por el impresentable de D’Elía, voy a esforzarme (ingenuamente) por considerarlo ajeno al gobierno. No hay ningún problema, dieron a entender.
Durante el Domingo, traté de mantenerme ajeno al “problema inexistente” y disfrutar como el resto de los argentinos del día del Padre. Al final del día, con el estómago lleno (no de carne, se entiende?) volví a casa y noté que el tanque ya acusaba que la mitad del volátil liquido había sido consumido.
Hoy lunes, ya algo más preocupado tomé rumbo a la estación de servicios más cercana, dispuesto a esperar por un buen rato haciendo la cola que con seguridad tendría más de cien o doscientos metros. Mi ingenuidad no tiene límites. Al llegar, me encontré con más de 1 kilómetro de autos en una triste fila india. Algunos tomaban mate, resignados; otros empujaban sus autos, ya silenciosos por la falta de combustible. La realidad se hizo presente y me abofeteó.
No tengo campo. No vivo de transporte de carga ni de ninguno de los sectores que están trabados en esta pelea digna de un jardín de infantes. Entonces, porqué me está afectando? Por qué hay cientos de industrias a suspendiendo personal por falta de componentes o materia prima?

¡¿Será que en verdad hay crisis?!

Creo que si.
Lo que ahora me pregunto es: ¿Dónde vive la Presidente? ¿Cuánto tiempo debemos esperar antes que el Gobierno reconozca la existencia de un conflicto potencialmente catastrófico para nuestra economía y actúe en consecuencia?
Negar los problemas no hace que desaparezcan. Sólo los potencia.
Sra. Presidente:
SI, hay crisis.

SI HAY CRISIS.

¡SI HAY CRISIS!

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Argentina: Por qué persiste el conflicto entre el gobierno y el campo

Una nota de Diego Fonseca, tomada de Safe Democracy Foundation 14 de Mayo de 2008

La política enturbia una economía promisoria en pleno auge de commodities

El sustrato de la crisis entre el gobierno de Cristina Fernández y los productores agrícolas no es fiscal, sino de sostenibilidad económica y política a medio y largo plazo y de enfrentamientos culturales de vieja data, afirma el autor.

(Desde Washigton D.C.) LOS CAMPOS ARGENTINOS están repletos de teros. Son aves zancudas de plumaje blanco, parduzco y negro y con un copete en la cabeza. Andan siempre en bandadas, chillando a más no poder. Son muy listas, por lo demás. Para protegerse y engañar a los predadores, ponen los huevos en un nido y lo anunciando cantando teru-teru en otro lugar.

Esa frase campera es un clásico de la política distractiva, un ejercicio siempre hábilmente practicado por los dirigentes justicialistas, desde Juan Domingo Perón en adelante. El astuto Perón sabía siempre ocultar sus verdaderas intenciones tras elaboradas cortinas de humo. Elegía el enemigo y polarizaba; usaba las palabras como un manto para ocultar sus intenciones. Sus intereses estaban en otro lado. Teru-teru.

Cristina Fernández, sucesora de su esposo, Néstor Kirchner, en la presidencia de Argentina, un hecho único en la historia latinoamericana, es hija de esa escuela. También lo fue su cónyuge y el anterior presidente justicialista, Carlos Menem.

El conflicto con el campo es hijo de los teros de Fernández. Y, a diferencia de la percepción generalizada, no es un conflicto de origen expoliatorio, ni siquiera fiscal. El fondo de la trama esconde tres poderosas razones, las tres con diferente nivel de profundidad. La primera, y más superficial, si el término lo amerita, es la sostenibilidad a corto y medio plazo de la economía y el gobierno. La segunda es el sustrato de base y son las profundas e históricas contradicciones ciudad-ruralidad de la construcción cultural argentina. La tercera, en el medio y entroncando ambas, comprende la gobernabilidad e institucionalidad de Argentina a mediano y largo plazo.

SEMILLAS DE ODIO

La clave detrás de las retenciones, motivo central del paro y el conflicto entre el agro y el gobierno, reside en las condiciones del modelo económico dirigido por Fernández ahora y por su marido antes.Un tipo de cambio sostenido, en alrededor de 3,15 pesos por dólar, exige controlar la base monetaria, absorbiendo excedentes de capital que pudieran ingresar a la economía. Demasiado dinero, abarata la moneda dura (Argentina es área dólar) y, a su vez, recalienta la economía y puede disparar la inflación.

Los argentinos tienen fobia a la inflación, un virus que aun les da vueltas en la sangre por las desoladoras experiencias de mediados-fines de los 70 y fines de los 80. Para consumidores que han soportado tasas anuales superiores al 5.000 por ciento, la palabra inflación es cosa seria.

Ese temor ha calado en el Gobierno que, con presiones de precios menores, ha optado por meter la tierra bajo la alfombra (o cantar teru-teru en otro lado)y eliminar la inflación real con un indicador ficticio construido por el desmantelado y políticamente controlado Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

Ahora bien, el 60 por ciento de las exportaciones argentinas están basadas en el campo, y la mayoría de ellas son productos primarios sobre los que el Gobierno aplica retenciones. Es un modo de controlar la base monetaria, que de todos modos se expande con casi la mitad del dinero que ingresa por exportaciones, unos 40.000 dólares anuales.

Y ahí el borrego viene con madre y todo. Si el precio de la soja y otros commodities no encuentran techo y el gobierno no aplicase retenciones mayores (móviles o fijas), Argentina estaría inundada de dinero en poco tiempo, el dólar se convertiría en un recurso barato y, a la par que veríamos a numerosos argentinos otra vez recorriendo el mundo en plan turista y no emigrado, los fundamentales del modelo de crecimiento del gobierno de Fernández se desmoronarían como las escuelas de Sichuán.

RETENCIONES A LA COLUMNA VERTEBRAL DEL REPUNTE ECONÓMICO

La medida del ahora eyectado ministro de Economía, Martin Lousteau, de aplicar alícuotas móviles a la exportación proviene de ese razonamiento. Con una soja a valores superiores a 550 dólares por tonelada y otros commodities (trigo, maíz, e incluso arroz o leche y carne) avanzando a paso firme, el Gobierno de Fernández miraba las cuentas de su ministro y temblaba.

Entonces, retenciones. Políticamente, el campo era más atacable que los consumidores de las ciudades, dada la dispersión de unos y la concentración (alrededor de las plazas públicas y los medios de comunicación) de los otros. En el fondo, era el único sector al que el Gobierno de Fernández podía echarle el guante. No sólo no ha detenido su crecimiento desde hace ocho años sino que ha sido la columna vertebral del repunte económico argentino tras la crisis de 2001.

Para más, las verdes praderas del país tienen un ingrediente que es sangre para vampiros y carne de titulares de periódico para un político: se han internacionalizado más que nunca, con inversores internacionales deseosos de poner dinero en tierras y animales argentinos, sus propietarios (incluso minifundistas) han cambiado la dureza de la vida en los sembradíos por la comodidad de las pequeñas ciudades del interior del país y, vamos, los peones aún siguen siendo el segmento débil de la correa de transmisión, ganando sueldos bajos para las mediciones oficiales.

¿Quién podría quejarse si el gobierno la montaba contra esos señores de la especulación ganadera, los nuevos ricos de las camionetas 4×4, los que se han hecho millonarios en tan poco tiempo ganando dinero casi por magia, porque son los precios internacionales incomparables y no su esfuerzo los que los hacen millonarios? La pregunta debió haberse formulado como quién, en la ciudad, podría quejarse. En el campo, muchos. Y ahí vamos.

LAS ROPAS INVISIBLES

Dos periodistas han descocido las ropas invisibles del emperador. Se llaman Néstor Sargiotto y Adrián Simioni y tienen la dudosa cualidad de ser inteligentes, honrados y dos amigos a quienes tengo en gran valía. Sargiotto y Simioni son dos hijos de gringos (italianos emigrados al campo argentino) crecidos en los pueblos agrarios de Charras y Alejandro Roca, en el muy productivo sur de la pampeana provincia de Córdoba. Tienen algunas nociones más de agro que la presidenta Fernández. Lo conocen de cerca, saben qué tamaño debe tener un grano de soja para ser bueno, cuánta leche da una buena holando y a qué huele una antigua porquiza.

Sus textos se han diseminado por casi toda Argentina merced al correo electrónico y los blogs, curiosamente, herramientas antes urbanas que campesinas. El primero desnudó la política detrás del griterío de los teros. El segundo estalló y puso bajo descarnada consideración el conflicto subyacente, tan contemporáneo como histórico, entre Buenos Aires y las provincias, o, lo que es lo mismo, la ciudad y el campo. Ambos con cifras en las manos, sin abandonar su precisión de analistas de economía.

Sargiotto, editor de publicaciones agropecuarias, productor agrícola él mismo y analista del sector, escribió el análisis Algunas claves para entender la problemática de las retenciones a pedido de empresarios que necesitaban información para tomar decisiones durante el primer paro agropecuario. Mail a mail, Algunas claves…, que lleva el tono irónico propio del humor de su autor, llegó rápidamente a manos de los principales dirigentes de la protesta rural, como la Federación Agraria Argentina, y de ejecutivos como Adrián Urquía, CEO de Aceitera General Deheza, uno de los mayores exportadores argentinos de productos agroindustriales. Safe Democracy lo reproduce actualizado con permiso del autor. Vale la pena leerlo con detenimiento.

Por supuesto, Sargiotto no es ingenuo. Sabe que en el campo hay enormes operadores y que muchos de ellos han sacado jugosas ganancias a los precios agrícolas, aun con retenciones. Y no sólo ellos: también muchos pequeños y medianos productores han podido recuperar un nivel de vida digno que hacía décadas (o quizá toda una vida) no veían.

EL PECADO DE DESAFIAR AL ORDEN NATURAL DE LAS COSAS

El punto es: ¿acaso eso está mal? ¿Acaso es punible que alguien pueda ganar buen dinero? No, pues ni siquiera se trata de enriquecimientos que podrían ser calificados de obscenos por algún sacristán que no hubiera leído a Carlos Montaner.

Pero sí para el gobierno de la presidenta Fernández, que ha construido su capital político movilizando a su favor los inicialmente justos reclamos de los llamados piqueteros hasta que éstos se convirtieron en fuerza de choque cuasi-fascistas.

La respuesta a tal insensatez provino de Simioni, editor del periódico La Voz del Interior, el principal diario de provincias de Argentina. Simioni tituló Prohibido ser rico en Laboulaye un texto volcánico que expresó el descontento del interior profundo respecto de las decisiones tomadas en la capital del país. Prohibido… se regó por los blogs con la velocidad e inevitabilidad de una manga de langostas.

En pocas palabras, el texto desafía al Gobierno achacándole la voluntad de doblar la cerviz agropecuaria al extremo de esclavizarla para ser un eterno proveedor de recursos naturales de las burocracias urbanas. Simioni aduce inteligentemente y con humor que el pecado mayor del campo es desafiar el llamado orden natural de las cosas: el campo se desloma para el beneficio citadino; la riqueza urbana es bien vista para llenar los ojos de los turistas y alardear sobre las bondades europeas de Buenos Aires, pero la peonada campesina es eso (peones, no reyes) y es un contrasentido que deseen adquirir estatus de nuevos ricos comprándose un Toyota 4×4 último modelo. Esa camioneta está bien para mostrar la riqueza urbana, pero no para el campo donde sería rayada, golpeada y machucada al someterla al maltrato propio del trabajo.

Si Sargiotto ha puesto el dedo en la llaga de las verdaderas razones económicas de las retenciones, Simioni ha hurgado en una discusión profundamente subjetiva, un sentir ancestral de la cultura argentina: las relaciones políticamente precarias y escasamente razonables entre Buenos Aires y el interior. No es poco, pero aún hay más.

TERRITORIO DE REDUCCIONISMOS

Aun con toda su sagacidad, los teros se desbandan con facilidad aunque no sin beligerancia. Un ruido fuerte o la simple presencia de un agricultor, más grande y más alto, basta para poner al pájaro con los pies en polvorosa. Con seguridad, vuelve a por lo suyo, aunque con un poco de miedo. La similitud de los teros con el peronismo como aparato de poder y con la señora Fernández como política en ejercicio acaba antes de eso. Fernández y Kircher aún están tejiendo el camino a una nueva etapa hegemónica del peronismo, que podríamos llamar el Periodo Familiar. La crisis con el campo puede mellar los índices de popularidad de la presidenta de Argentina pero ciertamente está lejos de carcomerle los tobillos a su permanencia en el poder. Por otro lado, su marido está en pleno proceso de control del justicialismo, el único partido vivo y con capacidad real de construir poder en Argentina. Al menos, hoy. El tercer factor en cuestión, vistas las razones económicas y denunciado el enfrentamiento cultural, son las condiciones de acumulación política que plantea la crisis gobierno-campo en Argentina.

La característica preocupante del ejercicio político de Fernández y Kirchner no está dada tanto por la inmediatez sino por las condiciones de construcción de la política argentina, que dejará huellas más profundas que las de un tractor en un campo arado.

La política argentina, tal como ha vuelto a manifestar el gobierno en el enfrentamiento con los productores, se ha convertido en territorio de reduccionismos, donde lo que menos prima es la necesidad de preservar la confianza en la calidad de las instituciones. Es un todos con o contra nosotros, un remedo de algún otro presidente que en este momento he olvidado convenientemente.

Y ese reduccionismo es excluyente, marginador y generador de mayores tensiones cuyo pago está posdatado. Cuando el poder omnívoro del menemismo campeaba por el campo político argentino, los llamados sectores progresistas de Argentina cuestionaban su segregación por derecha. El kirchnerismo ahora excluye por izquierda.

FUTURO IMPERFECTO

Si la política es construcción de factores de poder, alianzas de sectores que construyen bloques sociales, económicos y políticos que dan sostenibilidad a un grupo ideológico, en Argentina esa forma de construcción no es dialógica sino tanática.Los antagonismos pronto se convierten en enemistades y la capacidad de diálogo acaba pisoteada con los insultos, los golpes y el atolondramiento masificado.

El problema es que, aun con su vocación hegemónica, de Menem a esta parte, al menos, el justicialismo no ha reconocido entidad a las voces opositoras o contrahegemónicas. O las ha excluido, o las absorbió o las destruyó. Cuando la vocación hegemónica taladra la oposición (fenómeno que en los negocios equivale a la vocación monopolista de todo empresario), el autocratismo está a un paso.

Un segundo problema subyace, y es la falsa vocación totalizadora de la discusión política argentina. Una biblioteca de la historia encontrará en estas mismas palabras su negación, pero sucede que el presente y futuro de Argentina basado en el todos con o contra nosotros y en el hegemonismo sin fronteras del gobierno de Fernández y Kirchner, no es halagüeño.

El peronismo se define a sí mismo como un movimiento, una figura creada por el primer Perón para aglutinar bajo su ala de tero gigante a cuanta corriente de ideas surgiera, por derecha, centro o izquierda y por los extremos también. Pero por más que el peronismo ensanche las fronteras inclusivas de su movimientismo, primero con Menem y luego con Fernández y Kirchner, eso no representa ni puede representar el absoluto de la política argentina, el todo del presente y futuro de una nación.

Un gobierno es, también, la Polaroid de una época. Y la falsa dureza de la presidenta Fernández, el control ultra-hegemónico de Kirchner del único partido que opera como factor de poder y, más allá de los símbolos, la política de ondas de choque callejero de las camisas negras del piquetero Luis D’Elía, no presentan las mejores credenciales democráticas.

Tampoco las acciones de ablandamiento del paro agropecuario suman. La conclusión evidente del conflicto es que, sin suma cero, todos pierden. Los desgastes a ambos lados de la ruta serán difíciles de cuantificar en el largo plazo.

ELECCIONES EN RÍO CUARTO: ¿PRIMER REFERENDO DE LA CRISIS AGROPECUARIA?

Fabián Bosoer, en un texto para Safe Democracy, se pregunta acerca de la posible emergencia de un partido agrarista en Argentina. Quizá una parte de la respuesta esté en las cifras de Sargiotto y en lo que el propio Sargiotto ve y vive. Hijo de productores rurales, el periodista es también un inteligente lector del interior de la pampa argentina.

En poco más de un mes se votará en Río Cuarto, la 17ª ciudad argentina por tamaño pero la mayor del país en cantidad de productores rurales y una cuyo PIB está altamente condicionado por lo que producen los campos a su alrededor. Ubicada en el sur de la provincia Córdoba, en una de las zonas más ricas del país, Río Cuarto podría ser el primer gran referendo de la crisis agropecuaria, me dice Sargiotto en una conversación por messenger, una forma de periodismo moderno 24/7 que también se usa en el campo.

Sí, Río Cuarto vive del campo, pero sus 190.000 habitantes eran 110.000 hace una década (los inmigrantes han venido de las tierras adyacentes) y muchos de ellos venden insumos, bienes y servicios a los campesinos y a los mismos habitantes. Como la mayor parte de Argentina, incluso la ciudad más agrícola de todas tiene vocación urbana. Y, dice Sargiotto, aun viviendo del campo e invirtiendo en él, los habitantes de Río Cuarto citadinos. Y si el campo para, ellos sufren. Y se quejan. E insultan, se enojan y buscan culpables.

¿Qué votará Río Cuarto? ¿Qué mezcla será la suya? La lectura profunda de los resultados, más allá del simplismo reduccionista de boca para afuera de la dirigencia política, puede dar una referencia para el futuro político de Argentina si la elección de Río Cuarto es nacionalizada, dice Sargiotto. Será cuestión de mirar con lupa y, quizá, hacerlo en la dirección opuesta en la que cantan los teros.

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No al tren bala

Comenté el tema del tren bala hace tiempo cuando encontré en Wikipedia un (gracioso) artículo sobre las intenciones de Tristán Néstor.

En los últimos tiempos descubrí con horror que la broma se convertía en realidad, con anuncios, licitaciones concesiones contratos y cifras astronómicas.

Me encantaría ver a nuestro país conectado como las principales ciudades de Europa. Viajar de Córdoba a Buenos Aires en una hora y media: Extraordinario. Pero antes de correr, deberíamos aprender a caminar. He tenido la oportunidad de viajar sólo una vez en un tren bala y también una de viajar en nuestro desastroso sistema ferroviario, créanme que entre ambos hay una galaxia de diferencia.

Podemos darnos el lujo de tener un modernísimo tren que conecte a tres ciudades importantes mientras el resto del país sigue sufriendo con el abominable sistema de transporte argentino.

Hoy descubrí una propuesta alternativa al Tren Bala. Le llaman Tren para Todos. No se si es la solución a los problemas, pero con seguridad es una “Bien Mayor” para nuestro país.

Los invito a conocerla.

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Cris, la Top Model Argentina

Se han dado cuenta que nos gobierna una Top Model?

Bueno, tal vez me equivoque y sea la influencia de su gira por París, la capital Mundial de moda. Estaré siendo muy negativo? No, porque igual me parece una vergüenza!

Hay algo más contradictorio en Argentina que nuestro presidente? (no me gusta como suena presidenta) Que se mofa de ser populista, se codea con “dudosos defensores” de los necesitados pero se viste mejor que Lady Di, con sus trajes de diseñados y carteras de LV.

Doble discurso?

O será que ya nos hemos vuelto completamente estúpidos y nada ya nos llama la atención?

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Cómo Conquistar a la Mujer de Tus Sueños. Hoy: La chica del campo (o Tiroteo en el paro del campo )

Un extracto del genial “Atención Viandante”, otra locura de El Pulpo

Buenas Buenas Queridas y Queridos Viandantes, ¿cómo les va?
Aquí me tienen nuevamente para traerles materiales de las investigaciones de la Cátedra de Estudios Sociales de la Universidad de Massachusetts.

Hoy nos vamos a meter en un tema particularmente actual: El paro del agro y los cortes de ruta. Aunque nosotros lo vamos a ver desde el punto de vista de la conquista romántica.

En la Cátedra nos planteamos la duda. ¿Es posible tirotear en los cortes de ruta?

La respuesta es categórica: Sí. (Principalmente porque se puede tirotear en cualquier lado siempre que se tenga en cuenta cómo hacerlo)

Ya hemos tratado el tema de Cómo Conquistar a distintos tipos de mujeres entre ellos la fanática de las series y la intelectual:

1- No utilice ningún argumento del gobierno:

Bajo ninguna causa, se alinee a los “K” respecto a la disputa del agro.
Si tienen 4×4 no es por ser fashion, sino que los caminos no dan para pasearse en un Renault 12 modelo 85.

2- Si quiere lucir bien, luzca carpincho:

Botas de carpincho, cinto de carpincho, portacelular de carpincho, billetera de carpincho, agenda de carpincho, portaanteojos de carpincho, alpargatas de carpincho, calzoncillo de carpincho, medias de carpincho, lentes de contacto de carpincho.
Todo lo que pueda… Y un pañuelo con guardapampa al cuello.
art�culos carpincho

3- Parezca gaucho, pero tenga celular con todos los chiches:

Mientras más salido del Martín Fierro parezca, mejor, pero asegúrese de tener todos los aparatitos más modernosos para que lo acompañen: GPS, celular con Blackberry, Bluetooth, Palm, Notebook para ver Infoclima… eso sí… en el estéreo de última generación que tiene, escuche a Rony Vargas gritando Metalfor!

4- Colabore con las protestas:

No sólo estará velando por el futuro del país, sino que además tendrá más tiempo para compartir con la mocita en cuestión, y de esta manera incrementar sus posibilidades tirotísticas.

5- Esté a favor de la soja:

Acepte que la soja es algo importante para el país.
Pero atención! Esto no significa claudicar en la lucha contra las porquerías denominadas falazmente “Milanesas” de soja.
Que la soja sirva para biocombustible, comida china, ensaladas, aceites, y un inmenso etcétera, no quiere decir que alguna vez, quienes nos preciemos de “ser humanos y de buen gusto” aceptemos elevar a esas suelas de zapato a la categoría señorial de “Milanga”.

6- No se sorprenda con las cosas del campo:

No diga “Uh mirá las vaquitas!”, ni, “¡Mirá qué loco esa cosechadora!”.
Sepa qué es cada cosa antes, y por las dudas, visite la sociedad rural para que se lo expliquen antes así no se muestra demasiado foráneo.
Nota aclaratoria: Evite que le molesten bichos, mosquitos y demás. Por las dudas, lleve Off y/o Raid.

7- Si usted dispone de unas cuantas hectáreas propias, no está de más:

Sería algo de gran utilidad que usted sea uno de los que protesta porque en SU PROPIO CAMPO le están afectando las retenciones. Eso ayuda bastante (A más hectáreas, mejor).
Como opción más barata sea el médico de la zona. El “Doctor” suele cotizarse también.

8- Como siempre: aplique las dos leyes universales de toda conquista

1- Sea usted mismo. Si hasta ahora no le funcionó, siga insistiendo, simplemente deberá mejorar el usted mismo que es… pulirse es más fácil que reinventarse.

2- Piense en el mantra: “Es más fácil pedir perdón que permiso”.

Bien queridos y queridas viandantes, hasta aquí la clase de hoy.
Espero que les sea de utilidad y comenten sobre el tema.

Una aclaración solamente:
Esto es un blog de humor, y quería mostrar de alguna manera mi apoyo a todos los productores de campo y a todas las localidades del interior del país que piden que las retenciones sean coparticipables y que el dinero vuelva a las zonas productivas.
Lo mío es el humor y sólo sé hacerlo de esta manera. Sepan entender.
Esta semana se viene, si todo sale como está planeado, un cambio de template y enchulamiento total del blog; que incluso llegaba hasta movernos a los colores tradicionales de este Pulpo, el fucsia y negro. Sin embargo, mientras esté así la situación, Atención Viandante seguirá siendo verde.

Apoyo al campo (De paso que se siga comiendo más carne de vaca y menos paella y frutos de mar)

Ahora sí.

Saludos, cariños, besos y abrazos

Dixit

Pulpo

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CARTA ABIERTA A LUIS D’ELÍA

Por Christian Sanzdelia

CARTA ABIERTA A LUIS D’ELÍA
PREGUNTAS SIN RESPUESTA

At. Luis D’elía:
Motiva la presente, solicitarte respetuosamente que me respondas a una serie de interrogantes que me han surgido luego de haber visto tu insólita conducta de las últimas horas. Me conocés, ya que hemos compartido alguna vez algún almuerzo de algún amigo en común y hemos intercambiado alguna que otra opinión.
Espero, pues, que me respondas lo siguiente:
¿Cómo podés ser tan caradura de chocar contra aquellos que intentan hacer un piquete pacífico cuando vos te hiciste tristemente célebre haciendo exactamente lo mismo?
¿Cómo podés hablar de “pacifismo” cuando te la pasaste apretando gente que intentaba marchar de manera lícita y tranquila? (1)
¿Por qué no blanqueás que el kirchnerismo te paga un suculento sueldo mensual para hacer de grupo de choque y que mantiene los costos de la ostentosa oficina que tenés en plena Av. Corrientes?
¿Cómo se entiende que aceptes dinero de cualquiera que te pague, sea la embajada de Irán, Venezuela o el vecino de la otra cuadra? ¿No es eso ser un “mercenario”?
¿Cómo podés explicar que el séquito de personajes que te acompaña posea armamento de fuego y los consecuentes permisos por parte del Renar? ¿Quién gestionó esos permisos? ¿Las armas son para protestar pacíficamente?
¿Explicarás algún día por qué has vendido terrenos en Ciudad Evita que te habían sido donados por el Gobierno Nacional?
¿Cómo podés ser tan caradura de hablar de “legalidad” cuando impunemente tomaste la comisaría 24 en el año 2004? ¿Vos sabés que cometiste 11 delitos en esa oportunidad?
¿Cómo podés hablar de “tolerancia” cuando hiciste un piquete -rentado- contra la petrolera Shell?
¿Cómo podés decir que representás a “humildes trabajadores” cuando tenés un nivel de vida que no podés justificar? (2)
¿Cómo podés hablar de “respeto” cuando quisiste expropiar campos y propiedades privadas?
¿No te da vergüenza ser un felpudo del kirchnerismo?
¿No te da vergüenza ser tan obsecuente a un Gobierno que está devastando al país?
¿Qué le vas a decir a tus hijos y nietos cuando te pregunten qué hiciste vos cuando expropiaban nuestra Nación?
¿Por qué no le hacés un piquete a los empresarios pesqueros, que ganan infinitamente mucho más dinero que el campo y no pagan retenciones?
¿Tendrás la mínima delicadeza de responder a alguna de estas preguntas? Muchas gracias.

Christian Sanz
(1) El día 26 de marzo este cronista estuvo en Plaza de Mayo y pudo ser testigo directo del apriete silencioso por parte del séquito de D’elía contra aquellos que querían apoyar al campo.
(2) D’elía posee una imponente casa en Cnl. Isleños 565 de Isidro Casanova. La parte de adelante tiene apariencia humilde, pero tiene otro inmueble detrás sumamente ostentoso.


Buenos Aires – Argentina

info@PeriodicoTribuna.com.ar

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Mucho por decir en seis palabras

Tanta soberbia fue el detonante inesperado.

Tomado de Sigo Esperando la llegada del idiota

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