El disparador (episodio dos)

Luego de esta primer experiencia en el “Registro Nacional de las Personas” tuve que volver (por desgracias) a tramitar mi partida legalizada.

Al entrar, nada había cambiado, la  misma situación repetía, mucha gente sin saber a que ventanilla dirigirse, con las ventanillas sin nadie que las cubra.

Todas vacías a excepción de una, en la cual había un empleado, mandando mensajes por su celular (SMS), mientras que frente a él una cola de al menos 25 personas esperando recibir el “honor” de ser atendidos. Por supuesto, todas indignadas y con mucha razón.

Otra vez, la estupidez fue más fuerte y nada dije. Tampoco el resto de los indignados “tramitadores”.

La bronca crecía en mi interior.

Nota adicional: En la segunda nota no escribí ninguna sugerencia. Con la anterior sería mas que suficiente como para mantener de buen humor a los empleados del lugar por una década.  

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