El “Indek” tiene las patas cortas

Un artículo de Sergio Serrichio publicado en la Voz del Interior.
El título lo dice todo.

http://www.lavoz.com.ar/Nota.asp?nota_id=78944&high=indek

Uno de los problemas de manipular los índices de precios es que que la manipulación tiene que ser cada vez más amplia. No basta “tocar” un dato o índice. Se hace necesario tocarlos todos. Ni las cifras de un mes, sino masajearlas hacia atrás y adelante. Lo cual no garantiza credibilidad –porque el resultado debe pasar luego el filtro de la observación y el sentido común– sino cierta consistencia. Es un desafío peliagudo, porque el Indec pre-Moreno relevaba mensualmente los precios de 115 mil bienes diferentes en ocho mil centros de venta, todos los días.

Según el Indek (Instituto Nacional de Estadísticas Kirchneristas), hacer turismo en la Argentina de hoy es 3,4 por ciento más barato que hace un año y los costos de salud, pese a lo que malévolamente sugiere el aumento de las cuotas de las prepagas y de los medicamentos, en el último año subieron apenas 6,3 por ciento.

El rubro turismo nunca pesó demasiado en el IPC, pero bajo la influencia de Moreno se ha vuelto crucial, al punto que, según calculó el estudio Broda, más de la mitad de la reducción de la inflación oficial en los primeros cinco meses de 2007 respecto de igual período de 2006, se debe a lo barato que se volvió ser turista. Los otros dos rubros que aportan al desinfle del IPC oficial son educación y el ya mencionado salud.

Mientras, en el sector de precios “libres”, el porcentaje de rubros cuyos precios suben a un ritmo mayor a 20 por ciento anual pasó de 21,6 por ciento en 2005 a 23,1 en 2006 y a 26,7 por ciento entre enero y mayo de este año. Cosa de mandinga: la inflación general se desacelera cuando en cada vez más rubros las subas de precios son cada vez más altas.

Otra forma de entrarle al IPC oficial (que mide los precios en Capital y Gran Buenos Aires) es compararlo con las provincias. He aquí que, según calculó el mismo estudio Broda, mientras en los primeros cuatro meses de este año el ritmo de inflación se duplicó en las seis provincias del interior relevadas para el llamado IPC “Nacional”, el IPC porteño-bonaerense no hizo otra cosa que pincharse (ver infografía).

En suma, los 115 mil precios del IPC oficial no parecen tener la disciplina de aquel general romano que –según escribió Robert Graves en “Yo, Claudio”– “iba con su legión de mentiras en formación ordenada y alerta a cualquier escaramuza con la realidad”. Al igual que la mentira, el Indek tiene las patas cortas.

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