Susto de Madrugada

Esta mañana a eso de las 5.55 (más o menos), me di cuenta de lo poco que nos importa taxirealmente la seguridad vial.
Mientras navegaba en un taxi rumbo a mi trabajo por las calles de Londres Córdoba, noté que no podía encontrar el anclaje del cinturón de seguridad. Revolví el interior del asiento buscando, pero no tuve suerte.
Lo peor es que no es la primera vez que me pasa. Habitualmente, dos o tres días al mes “me toca” ir a trabajar en Taxi, y no recuerdo la última oportunidad donde me fue posible encontrar la traba del cinturón.
Debo reconocer que esta vez no le pregunté nada al Taxista, tal vez por sueño, tal vez por estupidez.
Lo cierto es que recorrí ocho kilómetros a “cierta velocidad”, con las calles jabonosas y sin tener de donde agarrarme.
Por suerte nada pasó.

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Archivado bajo Córdoba, Municipal

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