Archivo mensual: marzo 2008

Cómo Conquistar a la Mujer de Tus Sueños. Hoy: La chica del campo (o Tiroteo en el paro del campo )

Un extracto del genial “Atención Viandante”, otra locura de El Pulpo

Buenas Buenas Queridas y Queridos Viandantes, ¿cómo les va?
Aquí me tienen nuevamente para traerles materiales de las investigaciones de la Cátedra de Estudios Sociales de la Universidad de Massachusetts.

Hoy nos vamos a meter en un tema particularmente actual: El paro del agro y los cortes de ruta. Aunque nosotros lo vamos a ver desde el punto de vista de la conquista romántica.

En la Cátedra nos planteamos la duda. ¿Es posible tirotear en los cortes de ruta?

La respuesta es categórica: Sí. (Principalmente porque se puede tirotear en cualquier lado siempre que se tenga en cuenta cómo hacerlo)

Ya hemos tratado el tema de Cómo Conquistar a distintos tipos de mujeres entre ellos la fanática de las series y la intelectual:

1- No utilice ningún argumento del gobierno:

Bajo ninguna causa, se alinee a los “K” respecto a la disputa del agro.
Si tienen 4×4 no es por ser fashion, sino que los caminos no dan para pasearse en un Renault 12 modelo 85.

2- Si quiere lucir bien, luzca carpincho:

Botas de carpincho, cinto de carpincho, portacelular de carpincho, billetera de carpincho, agenda de carpincho, portaanteojos de carpincho, alpargatas de carpincho, calzoncillo de carpincho, medias de carpincho, lentes de contacto de carpincho.
Todo lo que pueda… Y un pañuelo con guardapampa al cuello.
art�culos carpincho

3- Parezca gaucho, pero tenga celular con todos los chiches:

Mientras más salido del Martín Fierro parezca, mejor, pero asegúrese de tener todos los aparatitos más modernosos para que lo acompañen: GPS, celular con Blackberry, Bluetooth, Palm, Notebook para ver Infoclima… eso sí… en el estéreo de última generación que tiene, escuche a Rony Vargas gritando Metalfor!

4- Colabore con las protestas:

No sólo estará velando por el futuro del país, sino que además tendrá más tiempo para compartir con la mocita en cuestión, y de esta manera incrementar sus posibilidades tirotísticas.

5- Esté a favor de la soja:

Acepte que la soja es algo importante para el país.
Pero atención! Esto no significa claudicar en la lucha contra las porquerías denominadas falazmente “Milanesas” de soja.
Que la soja sirva para biocombustible, comida china, ensaladas, aceites, y un inmenso etcétera, no quiere decir que alguna vez, quienes nos preciemos de “ser humanos y de buen gusto” aceptemos elevar a esas suelas de zapato a la categoría señorial de “Milanga”.

6- No se sorprenda con las cosas del campo:

No diga “Uh mirá las vaquitas!”, ni, “¡Mirá qué loco esa cosechadora!”.
Sepa qué es cada cosa antes, y por las dudas, visite la sociedad rural para que se lo expliquen antes así no se muestra demasiado foráneo.
Nota aclaratoria: Evite que le molesten bichos, mosquitos y demás. Por las dudas, lleve Off y/o Raid.

7- Si usted dispone de unas cuantas hectáreas propias, no está de más:

Sería algo de gran utilidad que usted sea uno de los que protesta porque en SU PROPIO CAMPO le están afectando las retenciones. Eso ayuda bastante (A más hectáreas, mejor).
Como opción más barata sea el médico de la zona. El “Doctor” suele cotizarse también.

8- Como siempre: aplique las dos leyes universales de toda conquista

1- Sea usted mismo. Si hasta ahora no le funcionó, siga insistiendo, simplemente deberá mejorar el usted mismo que es… pulirse es más fácil que reinventarse.

2- Piense en el mantra: “Es más fácil pedir perdón que permiso”.

Bien queridos y queridas viandantes, hasta aquí la clase de hoy.
Espero que les sea de utilidad y comenten sobre el tema.

Una aclaración solamente:
Esto es un blog de humor, y quería mostrar de alguna manera mi apoyo a todos los productores de campo y a todas las localidades del interior del país que piden que las retenciones sean coparticipables y que el dinero vuelva a las zonas productivas.
Lo mío es el humor y sólo sé hacerlo de esta manera. Sepan entender.
Esta semana se viene, si todo sale como está planeado, un cambio de template y enchulamiento total del blog; que incluso llegaba hasta movernos a los colores tradicionales de este Pulpo, el fucsia y negro. Sin embargo, mientras esté así la situación, Atención Viandante seguirá siendo verde.

Apoyo al campo (De paso que se siga comiendo más carne de vaca y menos paella y frutos de mar)

Ahora sí.

Saludos, cariños, besos y abrazos

Dixit

Pulpo

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CARTA ABIERTA A LUIS D’ELÍA

Por Christian Sanzdelia

CARTA ABIERTA A LUIS D’ELÍA
PREGUNTAS SIN RESPUESTA

At. Luis D’elía:
Motiva la presente, solicitarte respetuosamente que me respondas a una serie de interrogantes que me han surgido luego de haber visto tu insólita conducta de las últimas horas. Me conocés, ya que hemos compartido alguna vez algún almuerzo de algún amigo en común y hemos intercambiado alguna que otra opinión.
Espero, pues, que me respondas lo siguiente:
¿Cómo podés ser tan caradura de chocar contra aquellos que intentan hacer un piquete pacífico cuando vos te hiciste tristemente célebre haciendo exactamente lo mismo?
¿Cómo podés hablar de “pacifismo” cuando te la pasaste apretando gente que intentaba marchar de manera lícita y tranquila? (1)
¿Por qué no blanqueás que el kirchnerismo te paga un suculento sueldo mensual para hacer de grupo de choque y que mantiene los costos de la ostentosa oficina que tenés en plena Av. Corrientes?
¿Cómo se entiende que aceptes dinero de cualquiera que te pague, sea la embajada de Irán, Venezuela o el vecino de la otra cuadra? ¿No es eso ser un “mercenario”?
¿Cómo podés explicar que el séquito de personajes que te acompaña posea armamento de fuego y los consecuentes permisos por parte del Renar? ¿Quién gestionó esos permisos? ¿Las armas son para protestar pacíficamente?
¿Explicarás algún día por qué has vendido terrenos en Ciudad Evita que te habían sido donados por el Gobierno Nacional?
¿Cómo podés ser tan caradura de hablar de “legalidad” cuando impunemente tomaste la comisaría 24 en el año 2004? ¿Vos sabés que cometiste 11 delitos en esa oportunidad?
¿Cómo podés hablar de “tolerancia” cuando hiciste un piquete -rentado- contra la petrolera Shell?
¿Cómo podés decir que representás a “humildes trabajadores” cuando tenés un nivel de vida que no podés justificar? (2)
¿Cómo podés hablar de “respeto” cuando quisiste expropiar campos y propiedades privadas?
¿No te da vergüenza ser un felpudo del kirchnerismo?
¿No te da vergüenza ser tan obsecuente a un Gobierno que está devastando al país?
¿Qué le vas a decir a tus hijos y nietos cuando te pregunten qué hiciste vos cuando expropiaban nuestra Nación?
¿Por qué no le hacés un piquete a los empresarios pesqueros, que ganan infinitamente mucho más dinero que el campo y no pagan retenciones?
¿Tendrás la mínima delicadeza de responder a alguna de estas preguntas? Muchas gracias.

Christian Sanz
(1) El día 26 de marzo este cronista estuvo en Plaza de Mayo y pudo ser testigo directo del apriete silencioso por parte del séquito de D’elía contra aquellos que querían apoyar al campo.
(2) D’elía posee una imponente casa en Cnl. Isleños 565 de Isidro Casanova. La parte de adelante tiene apariencia humilde, pero tiene otro inmueble detrás sumamente ostentoso.


Buenos Aires – Argentina

info@PeriodicoTribuna.com.ar

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Mucho por decir en seis palabras

Tanta soberbia fue el detonante inesperado.

Tomado de Sigo Esperando la llegada del idiota

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Nací en el campo

La periodista ciudadana es de la época en que las cosechadoras se denominaban trilladoras y los “pequeños productores rurales” eran chacareros. “No representamos a los pool de siembra, ni a las grandes empresas agropecuarias”, asegura desde Oncativo y señala que se propone contar “la lucha del campo desde el alma”.

Marta Lancioni (Oncativo)

Soy una pequeña productora agropecuaria del interior de Córdoba y participo activamente del paro agropecuario y hoy quiero contarles qué hay debajo de nuestra lucha, para que aquellos que no conocen el campo puedan entenderlo y, ojalá, apoyarnos.

Nací en el campo, en una familia de chacareros, hoy nos dicen “pequeños productores agropecuarios”, pero yo me siento orgullosa de mis orígenes “chacareros”. Siento la necesidad de explicarles de donde vengo para que sientan cuál es la esencia del hombre de campo: yo recuerdo a mis abuelos, esos italianos que sólo sabían del trabajo de sol a sol. Los recuerdo con esa edad indefinida que se consigue con un rostro curtido por el frío y por el sol. Nunca parecían ni jóvenes ni viejos, sólo eran “hombres de campo”. Pero tenían la ilusión y la esperanza que da el saber que su rudo trabajo traía a su familia progreso y un futuro mejor que el que ellos tenían en su tierra natal.

Yo tuve la bendita suerte de tener un padre que me enseñó a amar la tierra. Cuando era muy pequeña solía llevarme con él en la “trilladora” de maní (esa a la que hoy le decimos “cosechadora”). Para mí, era toda una aventura, aunque al cabo de un rato estuviéramos los dos envueltos en una densa nube de tierra que nos impedía vernos las caras. A su lado y en cada trabajo que el realizaba yo estaba ahí, viéndolo, mamando su amor por el trabajo. Llena de alegría lo vi comprar lentamente y con enorme esfuerzo cada pedazo de campo que ya trabajaba y fue increíble la emoción cuando pudo pagar la hipoteca del Banco Nación y transformarse en el “dueño” de ese pequeños campo de 156 has que ante mis ojos de niña era enorme.

Ser propietario le dio orgullo y la tranquilidad de saber que el futuro de sus hijos estaba asegurado: tenían un pedazo de tierra para trabajar y ganarse el pan. Muy joven me casé y me fui a vivir a la ciudad, tuve 5 hijos y cuando mis padres se fueron de mi lado decidí volver en busca de mis raíces, de mis orígenes, y enseguida me di cuenta de que había encontrado mi lugar en la vida: el campo.

A mi me correspondieron 64 hectáreas y así fue como me convertí en una pequeña productora agropecuaria.

En esta dura pero hermosa aventura de trabajar la tierra me apoyó toda mi familia. Siempre los escucho hablar de cómo dejaron de disfrutar del clima, de cómo miran el cielo con preocupación o alivio, con cada lluvia, con cada tormenta. “Mamá, ¿es bueno que llueva o no tiene que llover?” es la pregunta frecuenta en nuestras charlas por teléfono. Porque en el campo la lluvia no es sólo lluvia, es pérdida o ganancia en gran escala. Y hay que tener un alma especial para saber que la economía familiar muchas veces pende de lo que pasa en el cielo.

Uno de mis hijos, con sólo 13 años, se puso a mi lado para recorrer este loco camino de ser productor en el campo. Mil anécdotas se acumulan en mi mente y todas surgen como si las estuviera viviendo hoy, siempre digo “¡Cuántos caminos recorrimos juntos!”

Muy pronto me di cuenta que con esas pocas hectáreas no podríamos subsistir y salimos a arrendar. Fue muy difícil ¡Quien iba a confiar en una mujer y en un jovencito!, pero algunos nos creyeron y así empezamos, con una vieja Ford F100 que ni calefacción tenía así que en invierno viajábamos tapados con una frazada y en verano debíamos bajar los vidrios por el intenso calor, y entonces la tierra del camino y la tierra que había en la cabina eran la misma. O nos moríamos de calor o nos ahogábamos en tierra.

¡Cuánta lucha, cuánto esfuerzo, cuánto trabajo! A veces nos preguntan “¿con qué personal cuentan?” Y con mi hijos nos miramos, sonreímos y decimos: “A veces yo soy el peón, y veces es él”.

Nosotros no representamos a los pool de siembra, ni a las grandes empresas agropecuarias. Cuando en medio de la protesta un periodista me hizo una nota le dije que éramos “una raza en vías de extinción”, frase que apareció un día en mi mente como síntesis de una realidad que ya nos golpeaba muy duramente y que hoy es una realidad aplastante, asfixiante. Ya no importa cuánto más pueda pelear, ni cuanto me resista, el gobierno hace muchos años decretó que yo desaparezca, que los pequeños productores no debemos estar más en el campo.

Pero ¡Qué sabe el ministro de turno! Que sabe cuánto sol y cuanto frío han “chupado” mis padres y mis abuelos para que el campo siguiera en nuestra familia, cuánta tierra llevo yo a acumulada en mi piel, ya curtida y de una edad indefinida como la de mis padres. ¿Sabrá el gobierno cuantas noches de insomnio pasa el pequeño productor cuando hace las cuentas y éstas no dan? Las volvemos a hacer una y mil veces tratando de encontrar el error y el error no está. Cuantos proyectos e ilusiones se llevan cada nueva retención y van… ya perdí la cuenta en estos pocos años. Porque no se engañen, no se trata de quitarles ganancias a “esos gringos ricos”, se trata de que a miles de productores como yo les será inviable mantenerse en la actividad, e “inviable” significa que trabajaremos sin ganancias o tendremos que vender los campos o alquilarlos.

Me absorbe la angustia y pienso: ¡Que será del futuro de mi hijo que no afloja a mi lado y aún tiene esperanzas!, ¡Qué será de mi familia”! que no sólo vive el campo como medio de trabajo sino también como forma de ser, de sentir. Yo quiero mantener el campo que hace 75 años está en mi familia, quiero que mi hijo sienta el mismo orgullo que mi abuelo y mi padre: ser un “pequeño productor agropecuario”

Pero el gobierno decidió que no. El Ministro de Economía y el Ministro de Agricultura no conocen el campo, no saben del gusto que tiene la tierra, que en los días de viento se nos mete en la boca sin permiso. No sabe que el hombre de campo tiene sus raíces, su esencia arraigas en forma muy profunda al pedazo de tierra que le pertenece. Lo respeta, lo aguanta, lo ama, en las buenas y en las malas.

En este paro se decide el futuro de muchos jóvenes que se quedaron a producir alimentos para que usted, Señora Presidenta, pueda exportar y pagar la deuda externa, y ufanarse de eso. Para que, con nuestro esfuerzo, usted alimente al conurbano bonaerense y sume votos baratos. ¡Y encima nos llame “insensibles”!

Vamos a luchar con la fuerza que da la injusticia y la bronca que nos produce que en forma brutal y descarada quieran despojarnos de lo nuestro. Para que se pongan en nuestro lugar piensen que este “socio” nuestro que es el Estado está sólo en las buenas: no participa de las pérdidas que originan las plagas, la sequía, el granizo, el aumento del precio del transporte, de los fertilizantes, la baja de precios, etc. Solo aparece, cuál usurero de pueblo, a cobrar cuando el trabajo ya está terminado, los gastos hechos y las deudas asumidas. Aparece para decir que decidió, arbitrariamente, que la mitad de los camiones que yo entrego van derechito a su bolsillo.

Escribí esta nota porque querían que supieran el trasfondo de la situación, para que comprendieran porque el hombre de campo reaccionó como lo hizo, porque defendemos con uñas y dientes la tierra que nos pertenece y el futuro que nos ganamos. Y para que reflexionen que esta lucha es por el bien de todos. Sería bueno que el Estado entendiera que no puede, unilateral y dictatorialmente, decidir, sin discusión alguna, tomar medidas de esta magnitud y sería hora, señores legisladores, que nos “representaran” como corresponde, para eso los elegimos.

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